Cápsula de Tiempo

12/15/2010 Maikita 1 Comments

Me encariñé contigo hace tiempo, cuando te vi en aquel andén, el día de los 18 coches de tren y la maleta celeste. No sabía que la gente se encariñaba de esa manera, “instantánea”. Creí que solo pasaba con los perros, pero no. Me encariñé contigo, asi, de pronto. Cuando habían pasado dos horas, ya no podía vivir sin ti. Pero el cerebro tardó un poco más de dos horas en recibir esa señal... un par de años tal vez...


Lo descubrí una tarde que leía aque libro de las dietas, donde explicaban el proceso del estómago de avisarle al cerebro que está satisfecho. Son 20 minutos. Que cosa tan estúpida la del estómago. Luego medité que si el estómago demora tanto en avisar, ¿cuanto demoraría el corazón en avisarle al cerebro que ya yo no podría vivir sin ti? ¡Estúpido corazón!


Fue amor a primera vista, Te amé irremediablemente, entre el frío y el desamor. Caminando en esas calles, perdidos, y encontrados a la vez. Cuando me fui de aquel lugar, estaba terriblemente enferma de amor por ti, pero no lo sabía, eras como esos bichos microscópicos, que requiren incubación. Pero ya te llevaba dentro.


Los días pasaron y tu pasaste conmigo, creciendo en esa parte oculta de mi corazón. Fingí que te olvidaba, mientras me acostumbraba a vivir teniéndote dentro de mi... ¿Cuantos años han pasado?... ¿Dos? ¿Uno? ¿Cinco Millones? No me dí cuenta como se deslizaban los días uno a uno, cual páginas de un calendario antiguo, desprendidas sin más. Pensé que te había olvidado, porque eso querías, cuando me decías que no tenías nada que ofrecerme, ¿pero quien eras tú?, ¿un rey mago?... No tenías que ofrecerme nada, yo no era el niño Dios...


Pero como el amor es ilógico encontraste el camino de vuelta a mi, eras como Hansel pero sin Gretel, recogiendo las migas de pan. Hasta cruzaste el Atlántico, montado en un excusa estúpida, acerca de una reunión de trabajo, para cubrir la verdadera razón de venir acá... ¡era solo verme!... Si hasta me lo dijiste “la verdadera razón de visitar ese país extraño, son unos ojos negros negros, unas veces hermosos, y otras veces tristes”, porque la nostalgia de lo que no fue, te pudo más que tu convicción de soledad arcaica, de la que te habías convencido por tanto tiempo. Y volviste a mi...


Cuando te vi sentado en aquel lobby, te amé tanto... mi amor se convirtió en las olas del mar, cuando enfuerecen, no podía creer que estabas ahi, mirándome como un niño que hace una travesura. Y de nuevo tu sonrisa que me inundaba, y esos ojos claros, donde naufragué mientras el elevador me “elevababa” a Nunca Jamás, donde podía volar,,, pero sin niños perdidos, solo contigo...


Entonces apareció la felicidad, como siempre en las cosas pequeñas. Mientras acomodabas tus cosas en el cuarto de baño, o cuando me viste cepillarme los dientes. Parecía que siempre habíamos estado juntos, peinado juntos, dormido juntos, duchado juntos, naufragado en aquel universo de almohadas que le llamaban cama... Me regalaste esa cápsula de tiempo llenita de felicidad, como cuando te sorprendía mirándome, o cuando tomabas mi mano de forma automática al caminar en la calle. Respiraba mejor, reía mejor, hasta mis glóbulos se hicieron mas rojos.


Pero como eres asi, tuviste que despedirte de la misma forma de siempre, hasta nunca... Ron con cola, el trago mas horroroso que probé en mi vida, en aquel lugar, con aquel calor, y el ruido de los coches, bajándome del “Nunca Jamás”. Fue la ultima vez que te ví. Que te escuché. Me pediste que no llorara, que no te extrañara, que me buscara un novio, y que fuera feliz. Como si en lugar de estar pasando esos días conmigo, estuvieses terminando de leer una tira comica con un final cruel...


Me dolió tanto verte partir, pero entre el dolor de tantas cosas no me di cuenta que era por tu partida. Me alejé de aquel lugar haciendo ejercicios de respiración, controlando la presión alta, y el zumbido en mis oídos que me ahogaban los pensamientos, que se desgarraban en mi cerebro; sin perder el equilibrio y sin mirar atrás,


Se me apagó al sonrisa cuando se fundió tu recuerdo, ese que se quedé conmigo, cuando desapareciste entre el tráfico. Te fuiste a tu mundo de ilusión, de ciudades enormes que tragan gente y tragan vidas, dejándome aquí, olvidada, apretando las teclas de este servidor de correo que no quiere funcionar, igual que tu corazón que se estropeó hace mucho, y mi amor no fue suficiente para repararlo...


Ahora solo me queda esperar, quietecita y en silencio, con la ilusión de que un día, como siempre ha sido nuestra historia, por casualidad, la nostalgia te juegue una mala pasada, y aparezcas otra vez en mi horizonte, porque viste algo que te recordara a mi, o se te olvido alguna cosa, como las llaves, tu libro de Lorenzo Silva, o el corazón y asi de repente, regreses a preguntarme por él...


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1 comentarios:

Anónimo dijo...

jooo cariñooo... lindo lindo