Cartas de amor a mi niño imaginario… (Te volviste de algodón de verdad)

1/31/2011 Maikita 3 Comments

#14

A veces te recuerdo entre el ruido, me pasa cuando visito ciudades enormes. Como la tuya, esas que tragan gente, por la boca de metro cada tarde, como un dragón prehistórico, y rabioso. Así me siento por aquí, perdida en esta ciudad enorme, tratando de huir del dragón y también de tu recuerdo, aunque a veces el frío miserable del invierno de Madrid me lo hace más sencillo.

El médico dice que estoy bien, que coma más hierro y disfrute mi nueva vida, como si la vida fuera un vestido que puede ser nuevo, y viene en una caja con un lazo. Así, igual que tú, que me dijiste muerto de risa que me buscara un novio y fuera feliz. Como si eso de buscarme un novio, resultara algo simple como meter la mano en la bolsa de las pinzas de ropa y elegir una… no es tan fácil mi niño…

En las noches me cuesta conciliar el sueño, pero eso ya lo sabes tú, pues sigo igual. Como ahora mismo que son las 5:23 de la mañana, y aun sigo aquí, escuchando el viento en las ventanas, y pensando en ti, pero como los seres humanos somos así, recordando las cosas malas (que son las que no me dejan dormir), porque las buenas aprendí a olvidarlas para combatir la nostalgia.

Ayer caminé por tu ciudad, con ese frío horroroso, incluso un poco de lluvia. Estuve en el Museo del Prado y en la Calle Huertas, y me imaginé tu sorpresa si me encontrabas ahí de pronto. Deberías conocerme más, saber que seguiría caminando en círculos en tu mundo hasta que lograra sacarte de mi corazón, es la única forma que conozco de vadear el río de la nostalgia, cuando sus corrientes me atrapan.

Debo estar ciega, o por lo menos empezando a perder la vista, porque estuve viéndote en los cabellos blancos de un señor en la cafetería, esperando que te dieras la vuelta y me vieras ahí, hasta que el señor lo hizo, entonces descubrí que no eras tú, y el señor pensó que ligaba con él. Me tocó soportarlo media hora, mientras me contaba su vida, y yo agonizaba de aburrimiento como un pez fuera del agua, tanto así que salí corriendo al frío de Madrid… sin mirar atrás y odiándote un poco más.

De ahora en adelante, empezaré a vivir sin mirar atrás, sin hacer de la vida un calvario, tomando lo mejor de todo y olvidando las cosas malas, esas que me mostraste, y que al final lo único que nos deja es esa sensación de que todo fue una fiesta maravillosa que terminó, y toca madrugar, a la vida… Sigue cuidándote

MK

You Might Also Like

3 comentarios:

Como dice un verso de Neruda: "es tan corto el amor y tan largo el olvido..."

Anónimo dijo...

Eres un hacker,,, sabías eso?

Gabiprog dijo...

A veces pienso que somos veletas y el viento, nuestro viento, nos empuja con los recuerdos.

Un abrazo